Tengo/Tuve Cáncer

Tenía catorce años (2008), era una niña. Yo sabía que existía el Cáncer y que no era una enfermedad genial desde luego, pero no me imaginaba las experiencias que una sola palabra podría acercar a mi Vida. 
Cuando estaba en plena adolescencia y pensaba en tener buenas notas y mejores amigos, mi Vida cambió, cambió mucho, muchísimo, pero cambió a muchísimo mejor.

Rondaba septiembre cuando empecé a notar que en mi pierna izquierda, por la parte exterior debajo de la rodilla tenía un ligero dolor al caminar, sólo me quejaba cuando hacía cierto movimiento al andar y bueno, también cuando tocaba en ese lugar, pero casi no lo hacía para evitar el masoquismo. Tras acudir un par de veces al médico sin saber exactamente el diagnóstico (era una activa deportista) y después de llegar a cambiar mi forma de andar para evitar el dolor y acudir a las fiestas de mi ciudad, decidieron hacerme una ecografía, primera prueba que alerta de la existencia del que sería mi Cabroncete. Después de esto no me quedó más remedio que acudir a urgencias donde un grupo de médicos me estaba esperando con grandes indicios de que en mi cuerpo albergaba un nuevo individuo desconocido para mí en aquellos tiempos. Decidieron mandarme a Madrid, allí estaba la persona indicada para poder tratarme, y así fue, una biopsia para confirmar el tipo de tumor que tenía y posteriormente, quimioterapia y cirugía. Como consecuencia de esta experiencia, he conseguido hacerme un poquitín más fuerte, y además llevo conmigo el recuerdo más grande, un "antiequino", también conocido como aparato entre mi grupo de gente conocida, él consigue que mejore mi forma de andar y que mantenga mi pie a 90º ya que después de haberme operado me he quedado sin nervio ciático, peroné y parte de los músculos de mi gemelo izquierdo.

Un año después de haber terminado el tratamiento de mi primer tumor, de nuevo el Cabroncete daba síntomas de supervivencia, esta vez se ubicó en mi pulmón derecho, por la parte de la espalda. Yo me encontraba estupendamente, ni dolor ni ningún otro tipo de síntoma, pero él estaba ahí y se dejó ver en una de esas pruebas rutinarias que me hacen a modo de ITV. 
De nuevo comenzó la Quimioterapia y como no, una preciosa operación de la cual salí sin dos costillas.  

Todo parecía estar en orden, pero llegó otra ITV y con ella, otra vez el tumor.  Tenía 18 años y ya podía pasar a ser tratada por los oncólogos adultos, así que me vine para mi ciudad y aquí una maravillosa oncóloga decidió  que la Quimioterapia sola no sería suficiente debido al gran tamaño del Cabroncete, por lo que barajó y afirmó la radioterapia. Esta vez se había escapado al mismo lugar pero peor posicionado, un centímetro más arriba, y quizá hoy no os lo podría contar... gracias a Dios os lo relato, así que continúenos. 
Primero fui radiada para reducir el tamaño del tumor y posteriormente, Quimio, pero no es aquí donde termina esta tercera gran aventura, y es que también hubo una operación. Para ir a quirófano de nuevo me trasladé a Madrid, allí el cirujano torácico de la vez anterior estuvo dispuesto a arriesgarse y operarme, y sí, digo arriesgarse porque no pintaba fácil. Agradecida enormemente y de por Vida a este hombre que arriesgó y ganó. Salí de nuevo de quirófano con bastantes menos costillas, de hecho, sin ninguna de la parte derecha por atrás. Una prótesis hacía la función que anteriormente hacían mis costillas y bueno, era curioso. Al salir del hospital, noté cierto calor en mi frente que en realidad era lo que sospechaba, una infección. Pasé dos meses en el hospital, no tenía mucho que hacer allí dentro pero tenía un equipo de profesionales que ayudaba muy mucho a llevar genial ese ingreso. Allí cumplí los diecinueve años, lo celebramos con tarta y velas por supuesto. Tenía un pequeño agujero en el pulmón que era complicado de coser ya que era más pequeño que la propia aguja, por lo tanto no quedaba más remedio que esperar... la cosa parecía que no quería cicatrizar y finalmente por distintos motivos volví a Quirófano. Nueve horas allí dentro, soñando. Me limpiaron la zona afectada, e hicieron una obra de ingeniería al igual que en la pierna, pero esta vez tuvieron que quitarme parte del músculo de la barriga y ponérmelo en el pulmón, si si, leéis bien, en el pulmón. De esta manera quedó tapado el agujero, y la infección había desaparecido. Pasaron un par de semanas y decidieron que no estaría de más dar un par de ciclos de Quimioterapia más, así que de nuevo me conecté a ese precioso veneno que te hace vivir.  Tuve una bajada de defensas como consecuencia del ciclo e ingresé para poder tratarme (esto no era ninguna novedad ya que el primer año las tenía siempre detrás de cada ciclo excepto en uno). Estando ingresada se me produjo un enfisema pulmonar subcutáneo... lo que viene siendo, que me salía aire del pulmón y se iba "esparciendo" por mi cuerpo de forma que cada vez que me tocabas, crepitaba, al igual que cuando estrujas la nieve.
Ingresada en Lugo me derivan a Coruña, lugar donde se ocuparían de mi... ¿escapada de aire? Al llegar no tenían muy claro como poder solucionarlo por la compleja operación a la que me acababa de someter, pero después de un mes de espera y sin esperanzas de que funcionase lo bien que debería, me pusieron un aparato que simulaba el envase al vacío. Para sorpresa de todos los médicos incrédulos, después de realizarle las curas oportuna una vez a la semana, mi envase al vacío estaba listo para guardar en la despensa. 
Gracias a Dios todo había salido bien. Unos meses más tarde, cuando yo cursaba un ciclo superior de Producción Audiovisual y dos días antes de cumplir los 21, zasca! El tumor aparecía de nuevo y en el mismo lugar. Esta vez la operación no era una carta que barajar pero de nuevo mi maravillosa oncóloga tenía todo pensado, Quimioterapia y Radioterapia al unísono. Así fue, unos meses de perfecta harmonía entre ambos tratamientos y boom, todo parece estar bien.

Gracias a Dios ahora mismo todo parece estar bien si Dios quiere.
Cada día que pasa, doy gracias a la Vida y a todas esas personas que me ayudan. 

Ahora sigo con mis itv´s rutinarias, disfrutando de todos los días de mi Vida y Sonriendo, algo sin lo que no sé vivir, y esto aunque lo he hecho de siempre,  me lo ha recordado y remarcado el Cáncer.

1 comentario:

  1. Qué grande eres mi niña!!!! qué visión más perfecta de tantos años y aventuras.....
    Espero seguir formando parte de ella toda una vida como mera informadora de buenas nuevas!!!!!!!!!!
    TQ.
    un abraazooo enorme!!!!!!

    ResponderEliminar